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el pueblo |
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peñíscola |
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En el Baix Maestrat, a unos 46 metros de altura, se alza Peñíscola sobre un promontorio rocoso rodeado de mar y unido a tierra por un istmo arenoso. No por casualidad es esta una de las poblaciones más visitadas de todo el mediterráneo español. Con una población de 4.200 habitantes (que se ha visto revitalizada por el turismo y puede superar los 80.000 en los meses de verano) destaca por la hermosura de sus playas y acantilados, así como por la belleza del panorama que se contempla desde las terrazas del castillo en la parte más alta del peñón. |
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historia y monumentos |
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Peñíscola fue punto de establecimiento de fenicios y plaza fuerte en la época visigótica. Los árabes la conquistaron en el año 718 y el rey Don Jaime la tomó en 1.234, otorgando Carta Puebla a Arnaldo de Cardona y otros caballeros. Posteriormente pasó a manos de la orden del Temple y debido a su estratégica situación geográfica, cercana a la desembocadura del Ebro y en condiciones naturales la hacen casi inexpugnable, ha tenido un papel destacado a lo largo de la historia. En la guerra de Sucesión fue partidaria de Felipe V y se ganó el título de Muy noble, Muy Leal y Fidelísima Ciudad por resistir los continuos asedios. Durante la guerra de la Independencia fue arrasada por más de seis mil disparos de cañón y conquistada en 1.812 tras haber sido una de las últimas plazas fuertes del País Valenciano. En 1.890 dejó de ser plaza militar y fue desmantelada como tal. La ciudad se desarrolla dentro del cinturón amurallado a los pies del castillo. Las murallas tienen algunos lienzos medievales y otros del siglo XVI levantados por Antonelli, famoso ingeniero de Felipe II, en el tramo que atraviesa la plaza de Santa María hasta el emplazamiento de la Font de la Petxina. En las murallas se abren la puerta de San Pedro, la de Felipe II o Portal Fosc y la de Santa María. El visitante puede entrar paseando por cualquiera de ellas e iniciar su recorrido paseando por las calles empinadas y estrechas que se adaptan a las curvas de nivel, con rincones y plazas apartadas, entre las cuales destacan la Plaza de Armas, la de la Constitución, y las de Santa María y Santa Ana. |
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castillo e iglesia parroquial |
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La Orden del Temple edificó la fortaleza sobre los restos de un castillo árabe y luego pasó a la orden de Montesa, cuyo maestre la entregó al cardenal Pedro de Luna, que sería Papa de Aviñón con el nombre de Benedicto XIII. Durante este periodo el castillo fue terminado y alcanzó su estado actual, convirtiéndose durante varios años en una de las sedes pontificias que ha habido a lo largo de la historia. El Papa Luna se retiró allí en 1.415 hasta su muerte en 1.423. El otro gran monumento de Peñíscola es la Iglesia Parroquial, de origen medieval, y perteneciente al tipo de iglesias de reconquista, época de la cual conserva una puerta de tradición románica. En la primera mitad del siglo XV fue remodelada tras un incendio, conservando ahora cuatro tramos de la nave los arcos ojivales y la bóveda de crucería. Está dedicada a Nuestra Señora del Socorro y allí se guardan algunas piezas de orfebrería de gran valor artístico: la cruz gótica "del Papa Luna", al cáliz de plata dorada de Benedicto XIII, el Lignum Crucis del Papa Clemente VIII y la cruz "de Felipe II". Es imprescindible visitar el castillo, pero junto a él se encuentra el templo de la Ermitana, que data de 1.708-1.714, con una portada barroca que presenta el escudo de los Austrias en su centro. Y a seis kilómetros en la cumbre de los montes de Irta, está situada la ermita de San Antonio, del siglo XVII. |
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pueblo marinero |
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La imagen predominante es la de un bello pueblo marinero en el que son características las casa ancladas y los edificios coronados por azoteas que, escalonadas en planos superpuestos, ofrecen una imagen muy mediterránea. Unas calles que abundan en tiendas y restaurantes para atraer a los miles de turistas que cada día pasean por ellas. La ciudad posee un activo puerto pesquero cuyas capturas gozan de justa fama gastronómica, destacando el lluç (lucio), nero (mero), mollet, congre i els llangostins. Sin ser una flota de gran tamaño, provee las necesidades locales, que se han visto impulsadas debido a la demanda de los turistas, y exporta a otros mercados de fuera de la comunidad. |
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fiestas y oferta cultural |
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Sus fiestas más importantes son las patronales que se celebran los días 8 y 9 de septiembre en honor de la Virgen de la Ermitana. En ellas se hace patente la rica tradición folklórica de Peñíscola, y su punto culminante son las danzas típicas y el baile que escenifica la lucha entre moros y cristianos. Otras fiestas son las de San Antonio Abad (16-17 de Enero), los carnavales (segunda mitad de febrero), la Romería a la Ermita de Sant Antoni el domingo siguiente a la Pascua de Resurrección, San Isidro (15 de mayo) y San Pedro (29 de Junio). La oferta cultural de Peñíscola es variada. Se puede visitar el Museo del Mar y en los meses de verano se celebran varios eventos culturales de gran interés, como el Festival Internacional de Cine de Comedia (7-12 de Junio), el Festival de Teatro Clásico Castillo de Peñíscola (julio-agosto) o el Festival de Música Antigua y Barroca (Agosto-Septiembre). |
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gastronomía |
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La población ofrece platos sabrosos para los paladares más exigentes. Se puede probar una amplia gama de arroces y entre otros muchos platos, el all i pebre, el remesclo, rape, marisco, los dátiles de mar, lubinas al horno, doradas, langostinos y otros muchos más... sin despreciar un bon soparet al chino o en alguna pizzería del lugar. |
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deporte |
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Para el deporte, Peñíscola también es un lugar de ensueño, especialmente si se trata de deportes acuáticos: windsurf en la playa sur, motos acuáticas, submarinismo, natación, vela... y también patines, tenis, baloncesto, balonmano, etc. así como rutas a pie, mountain bike o moto de campo por pistas habilitadas de la Serra d'Irta. |
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